La programación de la filmografía completa de uno de nuestros más importantes e internacionales cineastas contemporáneos en Bayona (Cinéma l’Atalante), Bilbao (AlhóndigaBilbao), Donostia-San Sebastián (Teatro Principal) y Vitoria-Gasteiz (Aula Fundación Caja Vital Kutxa-CC Dendaraba) supone para la Filmoteca Vasca un paso adelante en su historia.
Si bien las labores de conservación, investigación, recuperación o restauración del patrimonio cinematográfico vasco siguen estando en el centro de nuestras obligaciones, ha llegado también el momento de dar el salto a las pantallas vascas en el ámbito de la difusión. Para el caso que nos ocupa, hemos decidido que la publicación que aparecerá próximamente sobre Álex de la Iglesia venga acompañada de una retrospectiva de su obra que se va a extender desde sus comienzos como director artístico en el Bilbao de finales de los 80 hasta el preestreno de su última película La chispa de la vida (2011), pasando por sus trabajos para televisión (La habitación del niño y Plutón B.R.B. Nero).
Ésta es la primera retrospectiva de Filmoteca Vasca y estamos seguros de que no será la última. Los retos de futuro que se dibujan en el horizonte nos exigen una mayor presencia como actor cultural de este país. Para ello, mejor que entonar baladas tristes tendremos que sacar a la luz esa chispa de la vida que es el cine. Álex de la Iglesia nos ha ayudado mucho y también son muchas las colaboraciones que han sido necesarias en las distintas capitales vascas. Gracias a todos. El equipo al completo de la Filmoteca Vasca les desea unas muy felices proyecciones. Disfruten en los cines de las películas del bilbaíno. Comenzamos: motor y… ¡acción (mutante)!
Joxean Fernández
Director
La idea de una retrospectiva de mis películas me resulta en principio excitante, pero, por otro lado, inquietante. Es como el sexo. Quieres, pero a ver si luego me trae problemas. Enseñar lo que uno ha hecho en conjunto agobia, porque se descubre un trabajo arbitrario, demente, y curiosamente por eso, extrañamente coherente, incluso riguroso. Los motivos, los temas, las conclusiones se agolpan unas contra otras y al verlas en conjunto surgen inusitadas coincidencias. Yo mismo me he sorprendido al respecto, al advertir que, por ejemplo, la traición, la presencia de la televisión, la búsqueda del padre, o la farsa trágica encerrada en un decorado, son asuntos que vuelven una y otra vez. El ridículo, los payasos, intentar entender la relación entre amor y humor, entre humor y horror son constantes. Esto no es ni bueno ni malo, es sencillamente así. Ya no puedo escapar de mí mismo. Estoy condenado a vivir conmigo hasta que muera. Intentaré llevar esta carga con dignidad. El infierno no son los otros, como yo creía. Lo peor está escondido en el rincón más oscuro de mi alma. El enemigo soy yo, ese yo al que no me atrevo a reconocer. Creo que de esto también he hablado en alguna peli. En estas películas está lo peor y lo mejor de mí mismo, y no lo niego. Lo único que rechazo es, quizá, una sola cosa: el aburrimiento.
Alex de la Iglesia
















